Queridos seguidores de “noctámbulos del estudiante”, muy buenas noches a todos y muchas gracias por vuestro apoyo en estos últimos días. Sinceramente no llegamos a pensar que estos relatos que comenzaron como algo lúdico y como vía de escape ante el “estrés estudiantil” llegaran a agradar tanto como lo están haciendo. Nosotros trataremos de seguir contando nuestras insólitas experiencias como venimos haciendo de manera que cada vez que leáis uno de nuestros relatos consigamos provocaros el más mínimo esbozo de sonrisa. Por supuesto estamos abiertos a vuestras sugerencias, ya que sois vosotros los que conseguís que queramos seguir adelante en esta nueva práctica que se nos ha presentado.
En este capítulo vamos a desvelar, tras un exhausto y minucioso estudio de observación basado en el empirismo, los datos recogidos sobre la crédula forma de vida de este sujeto estirpado de las entrañas de las mismisa madre basura que tantos renglones ha ocupado en nuestros noctámbulos. Evidentemente solo hay dos opciones, o se trata del desequilibrado simio alfa o del desdichado y repugnante simio beta. Este capítulo va especialmente dedicado, con mucho afecto y desagrado al simio beta.
Parece ser que su asquerosa vida gira en torno a su miserable aunque en estos tiempos que corren, envidiable puesto de trabajo; no diremos exactamente cuál es su ocupación, solo comentar que su obligación consiste en asesorar de manera financiera a pobres desdichados ignorantes que no saben en realidad por quien van a dejarse aconsejar.
Su día a día parece consistir en: despertarse asqueado y semifusionado con sus malolientes sabanas de marrano, remendadas con hilo de cobre debido a la fuerza que estas deben soportar cada noche. Lo primero que hace es pegarse una ducha que creemos totalmente innecesaria para él, debido a que cuando aparece a eso de las 8 de la tarde por nuestra ciénaga, va deleitándonos con su hedor característico a huevos podridos. Tras este paso sale del baño con su humeante y oscurecido albornoz de lana blanca con dirección a la cocina, una vez allí prepara su vomitivo desayuno, que consiste en: un vaso de leche previamente calentado durante 14 horas y media con cacao molido de fácil disolución. Se lo bebe sentado con sus genitales reposando sobre un taburete milenario de origen arcaico. Después de esto hemos apreciado el gran gusto por la moda que posee este orangután. Uno de sus conjuntos favoritos es el de: camisa rosa fucsia a rayas negras con una atrevida corbata con nudo Windsor teñida de color verde pistacho, pantalón de traje color café sostenido por debajo del “barjal” con cinturón de cuero de vaca. Tras proceder a su acople de prendas se marcha de la ciénaga hacia su puesto de empleo otorgándonos a las 9 de la mañana el dulce sonido de un portazo indicando su marcha hasta la hora de la comida.
Podemos mencionar que en el intervalo de tiempo entre las 14:00 y las 16:00 corresponde a su larga y duradera ingesta de productos alimenticios, solapándose con nuestra interminable agonía de tener que presenciar tan increíble espectáculo desagradable para los seis sentidos ( sí, en efecto, seis, ese sentido en el que hueles algo tan rancio que parece que puedes saborearlo). Es de vital importancia señalar que gracias a él hemos aprendido que una ensalada puede mantenerse comestible en un táper durante al menos 5 días, aunque puede apreciarse que el lunes el tomate de dicha ensalada se asemeja a un merengue mientras que el viernes el tono del tomate es más parecido al de Samuel L. Jackson. Parece ser que su alimentación se basa en arroz, arroz con pollo y lentejas con arroz. Por supuesto, todos estos manjares, pasados previamente por el microondas. Como postre abre un yogurt y se bebe su jugo de manera instantánea, seguidamente le añade al producto lácteo mencionado una “espuerta” de levadura de cerveza y he aquí donde comienza el verdadero espectáculo: coge la cuchara como si se tratara de el rey Arturo intentando sacar la espada de la roca, después, y con una fuerza atroz, comienza a apuñalar al cremoso e indefenso yogurt y se introduce cada cucharada en su asquerosa cavidad bucal como si fuese la ultima, rozando su campanilla. Tras el espectáculo de circo de la comida, descansa brevemente tumbado en el sillón, durante 10 ó 15 minutos, naturalmente con sus pies de orco a la intemperie. Se levanta, vuelve a ponerse su atuendo de bufón y se dirige de nuevo hacia su puesto de trabajo.
A las 20:00, el “pudrecolchones” (véase diccionario Tomellosero) regresa para nuestro descontento a nuestro hasta ese momento, “dulce y apacible hogar”. Definitivamente y hasta el día siguiente vuelve a sustituir su atuendo por su cochambroso pijama procedente del mismiso infierno debido a su olor característico… Acto seguido, saca de la nevera uno de los numerosos sándwiches de chorizo de pamplona que le prepara su desdichada madre. Lo desenvuelve, dejando su envoltorio, todos y cada uno de los días, en la mesa del comedor común, deposita el sándwich en un plato y ¿a que no sabéis donde va a parar el sándwich antes de su ingesta?...Pues sí, sí, al microondas, al jodido microondas, y nosotros aquí pagando como estúpidos facturas de la luz que ascienden a cantidades astronómicas debido a su maldita manía de precalentar todos los alimentos a temperaturas cercanas a las del sol. Pero esto tendrá lugar hasta que el pase de calentar sus tápers a que nosotros le calentemos la cara, a hostias, y así odiara las cosas calientes =)
Para rebajar tantas calorías acumuladas durante su apestoso día realiza unos 20 minutos de bicicleta mientras conversa con su madre vía telefónica y le va comentado todo lo acontecido durante su día. Pero vamos a ver hijo de puuuuta, ¿tu es que no tienes vida propia o qué? bastardo, robot, que eres un puto robot, una puta maquina programada que ejecuta lo mismo día tras día (bis).
Alrededor de las 00:00 y “como todo el mundo hace”, sale de su cuadra y se dispone a cenar, por supuesto calentándose su mierda de cena como no, hasta alcanzar que sus tapes tengan propiedades radioctivas y alguna rebaba que otra debido al calentamiento excesivo del plástico.
Tras este largo día, vuelve a sus chabolescos aposentos para comenzar de nuevo a sudar como una interminable cascada, cuya agua va a parar a un eterno barrizal.
Martes 10 de mayo de 2011, 1:50 a.m. , “…yo soy, una maquina…” Arnold Schwarzenegger en Terminator 3.





5 comentarios:
eso de los 6 sentidos...jajajajaja
basado en peter friffin cuando es manager de cristina aguilera?
jajajajaja, hijo de puuuuta xDD
ohhh dios, salir de hay enserio me gustaria recordaros tal y como os conoci y no como si estuvierais en la central nuclear de fukusima que sus vais a pudrir desdichados bastardooooooossss!!!
jajajajajaja
jajajaja soi vuestra fan enserio no puedo parar de reirme madremia os felicito me encantan vuestros relatos :P
el mejor de todos sin duda!! jajajajaj
que maquinas! xD
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